{"id":6472,"date":"2025-07-16T01:15:15","date_gmt":"2025-07-15T23:15:15","guid":{"rendered":"https:\/\/elultimoorbe.com\/?p=6472"},"modified":"2025-07-26T00:53:16","modified_gmt":"2025-07-25T22:53:16","slug":"el-reparto-de-africa-de-la-conferencia-de-berlin-a-los-conflictos-actuales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elultimoorbe.com\/en\/el-reparto-de-africa-de-la-conferencia-de-berlin-a-los-conflictos-actuales\/","title":{"rendered":"El reparto de \u00c1frica: de la Conferencia de Berl\u00edn a los conflictos actuales"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"wp-block-heading\">Introducci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A finales del siglo XIX, cuando Europa se hallaba en el apogeo de su poder industrial, militar y pol\u00edtico, \u00c1frica entraba en uno de los procesos de transformaci\u00f3n territorial m\u00e1s dr\u00e1sticos de la historia moderna. En menos de cuarenta a\u00f1os, casi todo el continente fue dividido y repartido como piezas en un tablero, y las consecuencias de esta divisi\u00f3n no s\u00f3lo fueron evidentes en los a\u00f1os posteriores a la colonizaci\u00f3n, sino que siguen definiendo la configuraci\u00f3n pol\u00edtica, econ\u00f3mica y social del \u00c1frica actual.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El libro El reparto de \u00c1frica, de Roberto Ceamanos, ofrece una perspectiva profundamente investigada de este fen\u00f3meno hist\u00f3rico. En la intersecci\u00f3n entre historia y geopol\u00edtica, la obra traza una narrativa que no s\u00f3lo explica la partici\u00f3n de \u00c1frica, sino que la sit\u00faa como una estructura persistente, ra\u00edz activa de los problemas contempor\u00e1neos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este art\u00edculo explora los principales temas de esa interpretaci\u00f3n de la historia. De la Conferencia de Berl\u00edn a las guerras del colt\u00e1n, de la imposici\u00f3n de fronteras coloniales a los actuales acaparamientos de tierras por potencias extranjeras, destaca c\u00f3mo se ha ejercido el poder en \u00c1frica. Lejos de ser un simple cap\u00edtulo del pasado, la divisi\u00f3n del continente sigue siendo una cartograf\u00eda viva de intereses cruzados.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La Conferencia de Berl\u00edn<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Conferencia de Berl\u00edn ten\u00eda varios objetivos principales. En primer lugar, las potencias coloniales europeas quer\u00edan evitar disputas entre ellas por las tierras africanas.&nbsp; Acordaron establecer unas normas b\u00e1sicas sobre c\u00f3mo ocupar efectivamente territorios para evitar disputas. Tambi\u00e9n se garantiz\u00f3 la libertad de navegaci\u00f3n por los r\u00edos Congo y N\u00edger, ya que el comercio era importante. Adem\u00e1s, la conferencia reconoci\u00f3 formalmente las reclamaciones de B\u00e9lgica -o mejor dicho, del rey Leopoldo II- en la regi\u00f3n del Congo y en el N\u00edger.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que faltaba en la Conferencia de Berl\u00edn era una representaci\u00f3n africana real. Ni un solo jefe \u00e9tnico local o autoridad africana estuvo presente en esta reuni\u00f3n que, en esencia, decidi\u00f3 el destino de millones de personas en el continente. Esa ausencia fundamental de voces africanas en la mesa es una de las principales razones por las que el continente ha permanecido al margen de los principales centros mundiales de toma de decisiones durante tanto tiempo, incluso hasta hoy.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Marco geopol\u00edtico<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las potencias europeas no s\u00f3lo buscaban territorio en \u00c1frica: quer\u00edan controlar rutas comerciales, r\u00edos navegables, recursos estrat\u00e9gicos y lugares clave para proyectar su influencia mundial. Gran Breta\u00f1a pretend\u00eda conectar El Cairo con Ciudad del Cabo en un eje vertical. Francia buscaba un eje horizontal desde Senegal hasta Yibuti. Alemania y Portugal presionaban para conseguir rutas que unieran sus colonias costeras a trav\u00e9s del interior.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos objetivos contrapuestos provocaron tensiones como el Incidente de Fashoda en 1898, en el que tropas brit\u00e1nicas y francesas se enfrentaron en Sud\u00e1n. No fue un hecho aislado, sino un reflejo de los mapas imperiales en conflicto, y lo que estaba en juego era la reorganizaci\u00f3n del espacio africano al servicio de los intereses europeos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como subraya Ceamanos, estas ambiciones no eran neutrales. La redefinici\u00f3n del espacio africano se produjo desde fuera hacia dentro bas\u00e1ndose en criterios log\u00edsticos, econ\u00f3micos y militares, ignorando por completo las realidades culturales, ling\u00fc\u00edsticas y pol\u00edticas preexistentes.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El reparto del continente<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Conferencia de Berl\u00edn fue un momento simb\u00f3lico para el colonialismo europeo en \u00c1frica, pero la verdadera divisi\u00f3n del continente se produjo a trav\u00e9s de la ocupaci\u00f3n militar, los tratados forzados, los conflictos armados y la explotaci\u00f3n descarada durante los treinta a\u00f1os siguientes. En esta brutal lucha por el territorio, las potencias europeas se apoderaron de vastas extensiones de tierra a una velocidad e intensidad sin precedentes, guiadas \u00fanicamente por el inter\u00e9s propio y la pol\u00edtica de equilibrio de poder, sin apenas pretender nada m\u00e1s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Una carrera desenfrenada entre imperios<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La \u00e9poca posterior a la Conferencia de Berl\u00edn, desde 1885 hasta la Primera Guerra Mundial, se conoce como \u201cla carrera por \u00c1frica\u201d. Los grandes pa\u00edses como Gran Breta\u00f1a, Francia, Alemania, Portugal, Italia y B\u00e9lgica compet\u00edan por hacerse con la mayor parte posible de \u00c1frica antes que los dem\u00e1s.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Controlar \u00c1frica no s\u00f3lo era bueno para obtener m\u00e1s materias primas, sino que tambi\u00e9n les hac\u00eda parecer importantes en la escena mundial. Daba m\u00e1s poder de negociaci\u00f3n a nivel mundial y tambi\u00e9n te permit\u00eda controlar importantes rutas comerciales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante la \u00e9poca colonial, las potencias europeas intentaron redibujar el mapa de \u00c1frica seg\u00fan sus propios intereses. Como Francia, que extendi\u00f3 su dominio desde Argelia hasta \u00c1frica Occidental. O la idea brit\u00e1nica de unir Egipto y Sud\u00e1frica. Por no hablar de Alemania, que quer\u00eda construir su propia zona de control desde Camer\u00fan hasta Tanganica, e impusieron estos nuevos planes geogr\u00e1ficos sin tener en cuenta los sistemas pol\u00edticos, las culturas o las sociedades locales que ya exist\u00edan.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se trataba de construir un imperio. Los europeos ve\u00edan \u00c1frica como un lugar del que apoderarse, sin preocuparse realmente de c\u00f3mo sus nuevos mapas y fronteras afectaban a las personas que viv\u00edan all\u00ed durante generaciones. Atravesando antiguos reinos y grupos \u00e9tnicos, tratando de convertir regiones fluidas en colonias ordenadas en una p\u00e1gina. No es de extra\u00f1ar que la transici\u00f3n a la independencia fuera tan complicada cuando las fronteras coloniales no se ajustaban a la realidad sobre el terreno. Esas imposiciones imperiales poco realistas siguen causando problemas hoy en d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La ocupaci\u00f3n efectiva y las falsas legalidades<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las potencias coloniales deb\u00edan demostrar una \u201cocupaci\u00f3n efectiva\u201d del territorio para que sus pretensiones fueran reconocidas. En la pr\u00e1ctica, esto significaba:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Env\u00edo de misiones militares.<\/li>\n\n\n\n<li>Creaci\u00f3n de administraciones coloniales.<\/li>\n\n\n\n<li>Firma de tratados desiguales con jefes locales, que muchas veces no entend\u00edan lo que firmaban.<\/li>\n\n\n\n<li>Fundaci\u00f3n de puestos comerciales, religiosos y de control fluvial.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los tratados se impon\u00edan mediante la violencia o el enga\u00f1o, y la resistencia local era aplastada. Ceamanos presta especial atenci\u00f3n al caso del Estado Libre del Congo, concedido en la Conferencia de Berl\u00edn al rey Leopoldo II de B\u00e9lgica, quien lo gobern\u00f3 como su propiedad personal y no como territorio colonial belga. Bajo su administraci\u00f3n (1885-1908) se estableci\u00f3 uno de los reg\u00edmenes coloniales m\u00e1s brutales de la historia moderna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con el auge mundial del caucho, el Congo se convirti\u00f3 en una fuente estrat\u00e9gica de riqueza para Leopoldo II, que impuso un sistema de trabajos forzados en el que los castigos corporales, las mutilaciones y las masacres eran pr\u00e1ctica habitual y las comunidades se ve\u00edan obligadas a recolectar cuotas imposibles de caucho bajo amenaza de violencia, quienes no las cumpl\u00edan sufr\u00edan mutilaciones, ejecuciones o represalias contra sus familias. La represi\u00f3n se extend\u00eda tambi\u00e9n a quienes escond\u00edan marfil o no colaboraban con los recolectores. En s\u00f3lo tres d\u00e9cadas, Ceamanos indica que el 30% de la poblaci\u00f3n de la cuenca del Congo fue exterminada y la fauna, especialmente los elefantes, tambi\u00e9n fue devastada por el comercio de marfil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sistema de justicia penal en el Estado Libre del Congo, administrado por el ej\u00e9rcito privado del rey Leopoldo II y agentes locales, muchos de ellos europeos a los que se daba rienda suelta para utilizar la violencia, acab\u00f3 siendo denunciado por los grupos humanitarios internacionales de la \u00e9poca como cr\u00edmenes de genocidio. La indignaci\u00f3n p\u00fablica creci\u00f3 en Europa tras los informes de diplom\u00e1ticos como Roger Casement, activistas como E. D. Morel e im\u00e1genes documentadas por Alice Seeley Harris que mostraban las consecuencias f\u00edsicas del r\u00e9gimen del caucho.&nbsp; En 1908, bajo presi\u00f3n internacional, el Estado belga asumi\u00f3 el control del territorio, convirti\u00e9ndolo en colonia oficial, pero sin desmantelar el sistema econ\u00f3mico explotador.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Congo es un ejemplo clave de c\u00f3mo la geograf\u00eda puede convertirse en una maldici\u00f3n: su situaci\u00f3n central y sus abundantes recursos naturales lo convirtieron en el objetivo de una forma de gobierno excepcionalmente brutal, cuyos efectos a\u00fan se dejan sentir hoy en d\u00eda. Lejos de ser una anomal\u00eda, el caso congole\u00f1o expresa radicalmente la l\u00f3gica subyacente del colonialismo en general: la explotaci\u00f3n total de los recursos humanos y materiales del territorio conquistado.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Las fronteras coloniales<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de los legados m\u00e1s duraderos de la partici\u00f3n de \u00c1frica es el trazado de fronteras artificiales, dise\u00f1adas sin conocimiento ni respeto de las realidades locales.&nbsp; Alrededor del 70% de las actuales fronteras africanas se establecieron entre 1885 y 1909 mediante acuerdos bilaterales entre las potencias coloniales europeas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas fronteras dividieron territorios tradicionales, escindieron pueblos y lenguas, y unieron a grupos que nunca antes hab\u00edan coexistido. Como explica Ceamanos, los Estados africanos poscoloniales nacieron como construcciones jur\u00eddicas impuestas desde el exterior, no como expresi\u00f3n de procesos sociopol\u00edticos internos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No se trata s\u00f3lo de un problema hist\u00f3rico: es una clave para entender la inestabilidad pol\u00edtica, los conflictos internos y la dificultad de construir Estados naci\u00f3n s\u00f3lidos en \u00c1frica hoy en d\u00eda. En muchos pa\u00edses, las lealtades \u00e9tnicas, tribales o religiosas pesan m\u00e1s que la propia idea de naci\u00f3n, porque esta \u00faltima fue una imposici\u00f3n ex\u00f3gena, no una construcci\u00f3n compartida.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La l\u00f3gica geopol\u00edtica de la frontera colonial<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las fronteras coloniales en \u00c1frica sirven a un claro prop\u00f3sito desde una perspectiva geopol\u00edtica: mantener el orden heredado de la dominaci\u00f3n europea y garantizar que el acceso a los recursos responda a intereses externos y no a las necesidades internas de los propios Estados africanos. Por eso, incluso despu\u00e9s de la independencia en la d\u00e9cada de 1960, la Organizaci\u00f3n para la Unidad Africana adopt\u00f3 el principio de mantener las fronteras heredadas.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El objetivo era evitar m\u00e1s guerras por el territorio, pero tambi\u00e9n congelar en su lugar una geograf\u00eda ligada al conflicto. Como se\u00f1ala Ceamanos, los Estados africanos no s\u00f3lo adquirieron fronteras coloniales con la independencia, sino tambi\u00e9n las disputas, desigualdades y debilidades que las acompa\u00f1aban.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, en lugar de conflictos entre Estados, lo que proliferaron fueron guerras civiles, movimientos secesionistas y, en muchos casos, l\u00edderes pol\u00edticos que esgrim\u00edan la etnia como arma y los conflictos sol\u00edan ser internos m\u00e1s que enfrentamientos entre pa\u00edses vecinos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Neocolonialismo y nuevas formas de ocupaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando la mayor\u00eda de los pa\u00edses africanos consiguieron por fin la independencia a mediados del siglo XX, la situaci\u00f3n no cambi\u00f3 mucho.&nbsp; Las viejas estructuras de poder colonial se mantuvieron, s\u00f3lo que se pusieron nuevas m\u00e1scaras. Como aclara Roberto Ceamanos, mientras que el colonialismo dibuj\u00f3 un nuevo mapa de \u00c1frica, el neocolonialismo redibuja qui\u00e9n accede y controla los recursos y las tierras de cultivo del continente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed pues, neocolonialismo no es s\u00f3lo una met\u00e1fora, sino que describe con precisi\u00f3n la situaci\u00f3n. \u00c1frica sigue siendo vista como un premio por los extranjeros, no por la tierra en s\u00ed, sino por lo que hay en ella y debajo de ella: minerales estrat\u00e9gicos, agua, buena tierra, acceso a la biodiversidad y a las rutas comerciales.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El control de los recursos<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de los ejemplos m\u00e1s claros de este colonialismo moderno son los conflictos armados ligados al control de recursos naturales estrat\u00e9gicos. El colt\u00e1n en la regi\u00f3n de los Grandes Lagos, los diamantes de sangre en Sierra Leona y Angola, o el petr\u00f3leo en Sud\u00e1n y Nigeria, no s\u00f3lo han financiado guerras prolongadas, sino que han convertido la violencia en una econom\u00eda en s\u00ed misma.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos conflictos no son guerras tradicionales por el poder del Estado, sino disputas por la gesti\u00f3n de enclaves econ\u00f3micos muy rentables, a menudo patrocinados, tolerados o aprovechados por actores internacionales y Ceamanos cita el informe de Naciones Unidas sobre la explotaci\u00f3n ilegal del Congo, que revel\u00f3 el papel de las redes transnacionales -incluidos gobiernos, militares, empresas y mafias- en el saqueo sistem\u00e1tico de recursos a cambio de financiar a grupos armados.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El acaparamiento de tierras<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy en d\u00eda est\u00e1 ocurriendo algo de lo que Ceamanos habla como un tipo moderno de distribuci\u00f3n de la tierra: empresas y pa\u00edses compran o alquilan enormes cantidades de tierras agr\u00edcolas en \u00c1frica. Desde la crisis alimentaria de 2008, grandes multinacionales, fondos de inversi\u00f3n y gobiernos extranjeros han adquirido o arrendado millones de hect\u00e1reas para asegurar su propio suministro de alimentos o cultivar biocombustibles.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan el libro, m\u00e1s de 180 millones de hect\u00e1reas se cedieron a menudo en acuerdos secretos o directamente corruptos, sin preguntar a la poblaci\u00f3n local. As\u00ed que ahora tenemos de nuevo a campesinos expulsados de sus tierras, pa\u00edses que pierden el control de sus alimentos, desastres medioambientales y \u00c1frica que vuelve a producir para el extranjero en lugar de para s\u00ed misma.<br>Religi\u00f3n, migraciones y conflictos<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ceamanos se\u00f1ala algunos aspectos sobre c\u00f3mo los legados coloniales siguen estropeando las cosas en \u00c1frica hoy en d\u00eda. Por ejemplo, cada vez aparecen m\u00e1s grupos islamistas radicales que causan violencia, especialmente en las regiones del Sahel y el Cuerno de \u00c1frica. Grupos como Al-Shabaab, Boko Haram o el Estado Isl\u00e1mico, llenan vac\u00edos de poder all\u00ed donde las fronteras son porosas y los gobiernos centrales in\u00fatiles.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y no es casualidad que prosperen all\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Estructuras estatales completamente colapsadas tras intervenciones extranjeras.<\/li>\n\n\n\n<li>Los servicios gubernamentales, el Estado de derecho y todo ese rollo b\u00e1sicamente no existen para una gran parte de la poblaci\u00f3n.<\/li>\n\n\n\n<li>Las comunidades se han llenado de agravios por d\u00e9cadas de marginaci\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La geograf\u00eda colonial que anta\u00f1o divid\u00eda pueblos y rutas se ha convertido en el terreno perfecto para las econom\u00edas transfronterizas informales, el tr\u00e1fico il\u00edcito y los movimientos armados. La geopol\u00edtica de las grandes potencias ante estas amenazas suele repetir errores del pasado: intervenciones selectivas, militarizaci\u00f3n alianzas t\u00e1cticas con gobiernos autoritarios o corruptos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otro lado, los flujos migratorios masivos de \u00c1frica a Europa son consecuencia directa de estas din\u00e1micas: expulsi\u00f3n por guerras, falta de oportunidades, crisis clim\u00e1tica o p\u00e9rdida de tierras.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El reparto de \u00c1frica fue una arquitectura de poder con capacidad para reproducirse, transformarse y adaptarse a las nuevas circunstancias globales. El libro de Roberto Ceamanos lo deja claro desde el principio: la historia del colonialismo africano no termin\u00f3 con la independencia, ni siquiera con la retirada f\u00edsica de los colonizadores, sino que continu\u00f3 en estructuras econ\u00f3micas fronterizas, institucionales y culturales que perduran en la actualidad.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este legado colonial no es meramente simb\u00f3lico. Toma forma en cosas como:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Fronteras trazadas sin l\u00f3gica humana ni ecol\u00f3gica, que siguen marcando Estados con escasa cohesi\u00f3n interna.<\/li>\n\n\n\n<li>Conflictos armados y guerras civiles derivados de la desestabilizaci\u00f3n territorial impuesta por la divisi\u00f3n colonial.\u00a0\u00a0<\/li>\n\n\n\n<li>Econom\u00edas extractivas orientadas a la exportaci\u00f3n de materias primas, bajo control externo.\u00a0\u00a0<\/li>\n\n\n\n<li>Estados d\u00e9biles o autoritarios herederos de administraciones dise\u00f1adas para dominar, no para servir a la poblaci\u00f3n.<\/li>\n\n\n\n<li>Percepci\u00f3n internacional de \u00c1frica como tierra de intervenci\u00f3n, ayuda o apropiaci\u00f3n, pero raramente como actor soberano.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ocupaci\u00f3n de \u00c1frica por las potencias europeas, justificada por discursos racistas y paternalistas, dej\u00f3 un mapa que todav\u00eda funciona como un sistema de exclusi\u00f3n y divisi\u00f3n. Ceamanos muestra c\u00f3mo esa geograf\u00eda impuesta organiza el poder en el continente: define qu\u00e9 regiones tienen acceso al Estado y cu\u00e1les quedan marginadas, qui\u00e9n se beneficia del comercio qui\u00e9n controla los recursos y c\u00f3mo se articulan las relaciones internacionales.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"tmnf_excerpt\"><p>Introducci\u00f3n A finales del siglo XIX, cuando Europa se hallaba en el apogeo de su poder industrial, militar y pol\u00edtico, \u00c1frica entraba en uno de los procesos de transformaci\u00f3n territorial m\u00e1s dr\u00e1sticos de la historia moderna. 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